Mi mundo de Tecnología y Educación
miércoles, 9 de abril de 2014
miércoles, 2 de abril de 2014
Las TIC ¿el centro de todo o una gran herramienta de estudio?
Cuando señalamos la urgencia de usar tecnologías de
información y comunicación (TIC) en educación ¿Qué objetivos perseguimos? ¿Qué
queremos lograr con ello?, de manera rápida, algunas respuestas se hacen
evidentes:
“Modernizar” el proceso educativo, “facilitar el acceso”
al sistema, “mejorar” el aprendizaje, etc.
En resumidas cuentas, resolver algunos de los problemas
de la educación. Pero ¿habrá alguno mayor en la base de todo ellos? Y, más aún:
¿Podrán ayudarnos las TIC a resolverlo? En
cuanto al uso de las TIC, no basta con disponer de computadoras y conexiones ni
con desarrollar capacidades para el uso instrumental de los recursos, sino que
es necesario tener unos objetivos claros; para qué las incorporamos al proceso
educativo. Volvemos al principio entonces ¿para qué usar las TIC en educación?
¿Qué problema deseamos atender? en los últimos 10 años, los índices educativos
referidos a la cobertura del sistema y alfabetización han aumentado; no
obstante, no puede decirse lo mismo de la calidad del proceso educativo:
persisten los bajos niveles de aprendizaje, existen deficiencias en cuanto a la
disponibilidad de recursos y a la formación de los docentes y se siguen
desarrollando practicas pedagógicas tradicionales”.
Consecuencia y
evidencia de esta realidad son las limitaciones de todo orden con las que
ingresan los jóvenes a la universidad, entre las cuales sobresalen la ausencia
de espíritu crítico y la pasividad. ¿Dónde se originan?, ¿qué hacer para
subsanarlas? Para nosotros es claro que éstas se cuecen en la escuela básica,
pero ¿quiénes se encargan de la formación a ese nivel? ¿De dónde provienen?
Esta no es una
situación nueva: está presente desde hace mucho tiempo, como también la
esperanza de que su reversión descansa en la introducción y uso de nuevos
aparatos en el aula. Al respecto, vale la pena advertir sobre el entusiasmo con
que ha sido acogida cada “nueva tecnología“.
La integración
ventajosa de los maestros y estudiantes a la sociedad mediatizada implica una
transformación en los modos de pensar, aprender, investigar, comunicarse,
relacionarse, en dirección a ese cambio, las nuevas herramientas de
comunicación posibilitan no solo la recepción de abundante de información, sino
su producción, circulación, difusión e intercambio significativo a través de
poderosos sistemas enlazados en redes. No obstante, estos nuevos recursos
(como la internet, que posibilita la existencia de un receptor/emisor) corren
el riesgo, no sólo de ser sobreestimados, sino también de ser desaprovechados,
si se conciben como simples aparatos aislados del contexto sociocultural de los
educandos y si no se explotan las ricas posibilidades que ellos abren para la
auto expresión y el diálogo como vía para la construcción de conocimiento,
producción e intercambio de saberes. Si el aprendizaje es un producto social y
si la reflexión compartida es parte de ese proceso, las TIC, como poderosos
medios de comunicación, podrían y deberían contribuir más bien con lo
contrario, es decir, con la creación de canales y espacios para la auto
expresión y el diálogo entre quienes participan del proceso educativo: del
maestro con sus alumnos, pero también de los estudiantes entre sí, pues
educarse implica estar en medio de una trama de interacciones múltiples y
diversas que enfrentan disímiles y, por lo tanto, enriquecedoras
interpretaciones. En este sentido la incorporación de las TIC comporta una
ventaja en tanto que ellas extienden los espacios de socialización, lo que
supone la relación y la ampliación de los horizontes gracias al contacto con
personas y grupos con otros valores, pero también el fortalecimiento, mediante
el intercambio, de los valores comunes. De allí que papel del educador deba
transformarse. Más que un nuevo rol o tarea, la misión del profesor y especialmente
de aquél formador de maestros sería la de ser un facilitador del proceso de
aprendizaje, un mediador entre la multiplicidad de
Estímulos
educativos, un generador de expectativas y de motivaciones.
Resumiendo los
modelos de integración curricular de las TICs
De acuerdo a mi práctica
educativa las formas más habituales de integración de Tics son la tejida, la
integrada y la forma de red. Puesto que generalmente los temas a abordar con un
uso significativo de las tics no son todos, es más fácil del currículo usar un
contenido pertinente y desarrollar aprendizajes con recursos tics, pues los
estudiantes notan cuando hacer usar las tics de manera forzada. Y las
conexiones pueden realizarlas a través de investigaciones, por ejemplo.
Por culminar se podría dejar en conocimiento de la
filosofía de integrar las TICs:
Que es deseable que la comunidad involucrada valore las
posibilidades didácticas de las Tics en el proceso educativo en el marco de los
objetivos de la Institución.
Los docentes deben
asumir un cambio de rol del profesor y del alumno con el uso de Tics, de
convertirse en mediador entre el diseño de los aprendizajes y la conducción del
estudiante hacia los medios para revisar y procesar el conocimiento a través de
las Tics.
Deberá discutirse un enfoque
respecto de las Tics si el currículo orientada al uso de las TICs o viceversa.
Un acuerdo que implica dirigir los proyectos desde una concepción centrada en
las TICs (tengo tecnología pero no sé qué enseñar con ella) a una concepción
centrada en el aprender con instrumentos tecnológicos.
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